EDITORIAL DEL ENCUENTRO DE PAREJAS
Por Jesús Morales Pérez
Escritor Pivijayero.
Lo que comenzó como una inquietud nacida de una experiencia personal terminó convirtiéndose en una propuesta pastoral concreta. La iniciativa de Alex y Amparo no solo valió la pena: fue providencial.


La parroquia San Fernando Rey, en el municipio de Pivijay, Magdalena, fue testigo de un significativo Encuentro de Parejas, orientado por el conferencista Manuel Alejandro Zabaleta, oriundo de Valledupar. Más que un evento formativo, este espacio se convirtió en un verdadero momento de gracia.
El encuentro no se limitó a orientar ni a trazar un camino; puso en evidencia algo más profundo: la sed que tienen muchas parejas de hoy. Sed de ser escuchadas, de aprender, de reencontrarse con una propuesta de vida que les ayude a sostener y renovar aquella decisión que un día asumieron: construir juntos un proyecto de vida.
El mensaje compartido por Manuel Alejandro fue, a la vez, sencillo y profundamente contracorriente. En un tiempo en el que con frecuencia se confunden los valores —llamando bueno a lo malo y malo a lo bueno—, sus palabras fueron como luz que ilumina las zonas oscuras del camino, y como sal que preserva lo esencial para que no se corrompa.
Durante la jornada, los rostros hablaban por sí solos: atención genuina, sonrisas discretas, silencios cargados de reflexión. Incluso hubo espacio para la vida que se abre paso, anunciada en la espera de un nuevo ser en una de las parejas asistentes, signo esperanzador de lo que Dios sigue haciendo.
En medio de esta experiencia, Alex y Amparo pudieron reconocer con claridad lo que el Señor les estaba pidiendo: dar un paso más allá. Así nace en sus corazones la visión de una Pastoral de Parejas, un espacio llamado a formar, fortalecer y acompañar matrimonios, contribuyendo a tejer desde la relación de pareja familias más sólidas.
Porque cuando Dios actúa, siempre supera nuestras expectativas.
En Él confiamos.
